La Fundación Nuestra Tierra de Caripito, Estado Monagas,  dirigida por Leudys K. González y un gran equipo de jóvenes emprendedores, junto a nuestra colega Eneida Cortez, encargada de prensa y Relaciones Institucionales de la misma, fueron nuestros gentiles anfitriones en una gira de medios especializados en turismo de Venezuela.

Por: Julio César Alcubilla B.-

Mail: julio.c.alcubilla@gmail.com

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Esta Fundación se propone el rescate, reconocimiento y divulgación con la fuerza viva de las comunidades, para dar a conocer el patrimonio cultural, turístico y gastronómico de Caripito en el Edo. Monagas, Venezuela. Aunque su punta de lanza es el Turismo religioso a través de la celebración de La Semana Santa Caripiteña, la cual reúne miles de turistas cada año, pues es celebrada al mejor estilo de La Semana Mayor de Málaga España; con una logística de pasos y trajes, de más de 50 años.  En ésta ocasión se unió al emprendimiento de José Morao, Presidente de la Cooperativa Fluvial de Caripito,  para permitirnos conocer el recorrido por el río San Juan y la Playa El Santo…un verdadero destino indómito.

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Para el Cronista oficial del Municipio Bolívar Caripito, Estado Monagas, Juan Antonio Perfetti, en su reciente obra “Donde los ríos se devuelven”; Caripito siempre se ha reconocido como un pueblo petrolero. Esta encrucijada geográfica entre la llanura  y las estribaciones del Turiniquire, con desembocadura hacia El Golfo de Paria y  el mar Caribe, es una tierra generosa de aguas permanentes;  capital del Municipio Bolívar, en el Estado Monagas.  Localizada al Noreste  de ésta entidad en el tramo oriental del Sistema de La Costa, delimita por el Norte y por el este con el Estado Sucre. Desde el nacimiento del río San Miguel, hasta su desembocadura en el río San Juan y por éstas aguas abajo, hasta donde le confluye el río Aragua.

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Caripito es prácticamente una isla fluvial, pudimos conocer en éste recorrido por el río San Juan, el anteriormente denominado Puerto de Los Morros y Puerto Caripito, casi extinguidos por las desinversiones petroleras y la sedimentación del río. Sin duda alguna, a un  destino turístico de real aventura, muy arraigado al contexto de un territorio virgen; el cual presenta un clima aproximado de 27° centígrados y un exuberante relieve topográfico, de rica belleza, en el que destaca el piedemonte y  la planicie aluvial. La hospitalidad de sus habitantes dibujada en el calor humano, muy pronto hace convencer al turista de adentrarse a vivir una experiencia única,  para  la conquista un destino indómito. El turista en cuyo caso podrá contar con la modesta contribución de sus pobladores y la genuina intención de acobijarlo con cortesía costumbrista, ya que no existe infraestructura turística aún disponible, una que otra  posada y gastronomía ribereña… la cual les invito a conocer a través del sitio http://www.venezuela-degusta.com.

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El recorrido por el río San Juan, nos muestra una belleza, que nos seduce por una vegetación exuberante, perteneciente a la formación vegetal del Bosque Húmedo Tropical, donde son representativas las especies:  Cacaoyito (Eschweilera sp), Sunsun (Didymopanax morototoni),  Carapo (Carapaguianensis), Laurel (Ocotea Glomerata), Apamate (Tabebuia rosea), Cuajo (Virola surinamensis), azucarito (Protium decandrum), Jabillo (Hura crepitans), y Mangles (Rhizophora mangle, Avicennia sp y Lagunculaia racemosa).

Nuestro destino final… la playa El Santo, a tres horas en embarcación (6 en total entre ida y vuelta), para 4 horas o máximo 5 horas de disfrute,  nos impactó entre otros aspectos por  ser  testigos de un increíble fenómeno: a nuestra llegada nos recibía una playa provista de materia orgánica y costa, que recreaba una paleta cromática natural de desembocadura fluvial, entre tonos ocres, marrones y ferrosos. Luego, cercano a las tres p.m, éste paisaje se desaparece por completo  ante nuestros ojos, desde nuestra embarcación, quedando solo la vegetación y las aguas, cuando sube la marea nuevamente conquistando el territorio…Esta exuberante topografía en su recorrido antes de nuestra llegada,  resaltaba tonos de verde, del cobrizo de las aguas y sus  betas ferrosas, bajo un cielo de increíble azul. Distinguiéndose formas de altiplanicie, mesas, colinas, valles aluviales, mareas con movimientos de ascenso y descenso. “Los ríos caripiteños, el San Juan y El Caripe, presentan una característica muy particular, cada tiempo del días sus aguas parecen devolverse  de su tránsito hacia el mar. Se trata del efecto de las mareas que hinchan las aguas marinas, convirtiéndolas en una suerte de dique que represa las aguas fluviales”… Juan Antonio Perfetti Valdiviezo.

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Al río San Juan se le conocía como río Areo o Arco, en tiempos pasados, fue confundido incluso con el río Guarapiche, razón por la cual, Perfetti nos aclara, que su desembocadura ha sido llamada Barra de Maturín.

Cursamos éste largo estuario, informándonos José Morao, que era interceptado por bajos fondos, arenosos, que en ciertas épocas era necesario dragar para la navegación. Su longitud es de 173 Km., de los cuáles los últimos 104,  desde el terminal petrolero de Caripito hasta su desembocadura, permiten la navegación de embarcaciones de 25 a 30 pies de calado. Su profundidad oscila entre 60 y 100 pies. En nuestro maravilloso recorrido, pudimos conocer los tres accidentes geográficos denominados, Punta La Gorda, Punta Matrieta y Punta Garner. Al igual que algunos palafitos de los indios warao y restos de edificaciones en la época de explotación petrolera.

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Los waraos  son una etnia venezolana que proviene del Delta del Orinoco que cuenta con una historia de quince mil años. Pescadores, cultivadores, tejedores, en el Noroeste del Estado Monagas tienen su principal población (en éste estado),  cercana a los 400 habitantes. Sin embargo en las riberas del río San Juan pudimos verlos en plena faena desde nuestra embarcación. Su principal medio de subsistencia,  es la cestería y el cultivo del ocumo chino, muy demandado en nuestra cadena de distribución alimentaria nacional. Aunque en materia forestal, el Municipio Bolívar no cuenta con áreas bajo producción permanente, sin embargo, su economía puede estar muy influenciada por la explotación forestal de áreas vecinas (Reserva Forestal Guarapiche),  ya que la industria para el procesamiento de esta materia prima se encuentra localizada en la población de Caripito.

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Los primeros pobladores de estas tierras fueron los chaimas, fuertes e impetuosos, les dieron un gran trabajo a los conquistadores, representados en una primera etapa por los frailes capuchinos. Quienes venían con la promesa de “catequizar pacíficamente a indígenas, que la conquista armada española había sido incapaz de someter”. En tal sentido el cultivo del ocumo chino en el mapa gastronómico caripiteño, proviene de los chaimas, al igual que el casabe y el pez guaraguara.

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Nuestro viaje de reconocimiento turístico para el destino, comenzó a las 4:00 a.m., ya que nos encontrábamos hospedados en Maturín, a una hora y media aproximadamente del puerto de embarque. José Morao, Presidente de la Cooperativa Fluvial, señaló que en Los Morros el tiempo de espera es de media hora para salir a  más tardar a las siete y media de la mañana; en una embarcación segura con capacidad para treinta personas y equipaje. Se realiza éste recorrido por el río San Juan hasta la playa El Santo, donde se puede recrear el turista con la variedad de fauna y flora. Éste debe tomar en cuenta que es un turismo de aventura, por lo que se le aconseja llevar ropa ligera, repelente, lentes oscuros para el sol, su gorra o  sombrero y hasta un impermeable ya que las lluvias son frecuentes.

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A nuestra llegada al puerto,  pudimos ver a los transportistas y colectores fluviales del ocumo chino, quienes estaban en plena faena de pesaje. Tomamos un rico desayuno de empanadillas en el mercado municipal y embarcamos, descubriendo cada paisaje, de exuberante riqueza. Emprendimos una aventura, de tres horas, para llegar a una playa virgen, de peculiar belleza, pues sus aguas, son rojizas, ricas en material orgánico; muy propio para los amantes de destinos selváticos, que no demandan comodidades. Fuimos engalanados  en ésta oportunidad por un recibimiento pleno de melodías, proveniente de un grupo de músicos pertenecientes a  la banda musical – escuela de Caripito, quienes nos brindaron un repertorio costumbrista latino. Nos adentramos en un ambiente exuberante, por momentos bucólico, algo nostálgico, cuya paleta ferrosa, contrastaba con matices verdosos, de rica belleza, las aguas muy calientes de suelo fangoso, en definitiva un destino indómito por conquistar en nuestra alma…

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El resto de las imágenes…hablan realmente por sí solas

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Si desea realizar este viaje a la playa El Santo, puede comunicarse por los teléfonos +58-424-948.74.11 / +58-416-498.44.11.

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