Viña San Pedro se ha caracterizado siempre por ofrecernos monovarietales o vinos elaborados con una sola variedad de uvas, distintivos de su terruño chileno. Por vez primera lanza al mercado de algunos países en el mundo, un blend al que le augura, un gran mercado. Debido fundamentalmente a su selección de diversos terruños que componen su mezcla y una lógica guarda en botella, para lograr su máxima expresión. Venezuela es el primer país de Latinoamérica que disfrutará del Castillo de Molina Winemaker Blend 2010, del valle de Rapel, presentado recientemente, a un seleccionado grupo de periodistas que compartimos con gentiles anfitriones de la Distribuidora Tamayo & Cia. En Venezuela.
Por Julio César Alcubilla B.-
Este lanzamiento con armonía en Venezuela del Castillo de Molina Winemaker Blend 2010 del Valle de Rapel y presentación por igual del Sauvignon Blanc Reserva 2011 del valle de Elqui y Castillo de Molina Blanc Fumé 2011, del valle de Casablanca, nos ofreció tres potentes referencias considerables para nuestra selección. Gonzalo Castro, enólogo jefe de Castillo de Molina, fue muy didáctico y completo en sus comentarios. La armonía fue a mi juicio “una obra maestra”, de la reconocida chef Ketty Z., especialista en catering creativo. Nuestra actividad dió comienzo con una comparación en el proceso de cata y degustación, entre el Sauvignon Blanc Reserva 2011 del valle de Elqui y el Castillo de Molina Blanc fumé 2011, me permito ofrecerles a mis estimados lectores un resumen de las declaraciones…
Gonzalo Castro Enólogo Jefe de Castillo de Molina
Acerca del Sauvignon Blanc Reserva 2011 del valle de Elqui “Viña San Pedro ubicó este Valle, para el logro de nuevas variedades, a partir del año 2006, comenzamos con el Proyecto Origen para hallar nuevos suelos, nuevos climas y en general nuevas geografías para la producción de nuestros vinos”. Nos destacó Gonzalo Castro P. enólogo jefe de Castillo de Molina. “El primer vino producido en este Proyecto fue Castillo de Molina Winemaker, en el cual se trató de identificar el mejor terruño. Por otro lado para el año 1998, ubicamos en el norte de Chile, específicamente a 500km del Norte de Santiago, el Valle de Elqui, un lugar que se caracteriza por tener los cielos más limpios y en el que se encuentran los observatorios climatológicos de todo el mundo, para investigar nuestras condiciones atmosféricas. Poseedor por igual de aguas muy puras, caracterizadas por su mineralidad, los viñedos además se desarrollan dependiendo de las zonas, con seis tipos de climas que convergen en el mismo valle. Son viñedos que crecen con vegetación al rio, el valle de Elqui se encuentra casi al lado del desierto, es una región diferente por ser perpendicular a lo que comúnmente se reconoce en Chile. Ya que en nuestro país, casi todos sus valles están ubicados de norte a sur, esto permite que toda la costa del océano pacifico que es fría decline en el centro, por ser una zona cálida capaz de producir los mejores vinos tintos a diferencia que en la costa, en la cual viña San Pedro produce los vinos blancos”.
Marcela, Gerente de Mercadeo de Tamayo & Cia y Gonzalo Castro
“El Valle del Elqui se encuentra ubicado de cordillera a mar, haciendo que los viñedos estén enclavados en las partes más bajas de los cerros, junto al Valle del Limarí, siendo los dos únicos valles de Chile que se distribuyen de mar a cordillera. Ambos son como un corredor en el que el aire del mar penetra profundo hacia la cordillera, produciendo un abanico de muchos climas: de fresco a cálido, súper cálido hasta seco, y nuevamente al llegar a la cordillera de los Andes, se vuelve a poner frio e incluso nevado. El Valle del Elqui sin embargo no se impacta por las características de la Cordillera de la Costa; sus suelos minerales son ricos en sedimentos de rio, no existe lluvia en El Elqui, esto le otorga al vino notas exóticas o diferentes, como al ají verde, pimentón, minerales complejas, descubriendo en el paladar un vino que se expresa a través del terruño o por su estilo. Su frescura gusta en el mundo, aunque existen valoraciones encontradas, sobre todo si se compara con un Sauvignon Blanc clásico, resultando más exótico. Incluso al compararlo con el Casa Blanca Fumé de Viña San Pedro el cual es más tradicional y se parece a lo que acostumbramos a catar el Francia”.
El Valle del Elqui, Chile
“La mineralidad en este vino Sauvignon Blanc 2011 del Valle del Elqui, se descubre fundamentalmente por sensaciones en boca, logrando identificar quizás ciertos sabores a piedra”, particularmente al margen del comentario de Gerardo Castro personalmente identifiqué a través de ciertas notas al degustar este vino cuando era niño en el colegio que bromeaba con mis compañeros jugando con la tiza en la boca; lejos de entender que esto sea un sabor agradable en el primer impacto, es un vino que nos permite profundizar aún más en nuestra memoria culinaria, la cual aparte de estas notas terrosas, granulosas, nos impacta con una frescura pocas veces apreciadas anteriormente, por una complejidad de sabores muy propias más de vinos tintos que de vinos blancos, realmente una notable experiencia que recomiendo ampliamente.
Continuando con las declaraciones de Gonzalo Castro… “estos sabores tan asociativos de la infancia, surgen debido a la interacción de las proteínas de la saliva con el tipo de mineral existente en la piedra, del terruño donde se desarrollan las vides. En general las proteínas de la saliva suelen cortarse más en los vinos tintos tradicionales, logrando percibir astringencia. En los vinos blancos, aunque no en todos, hay veces que tienen ciertas características de composición mineral que por igual interactúan con la proteína de la saliva. Produciendo una sensación en boca, en la que notamos que la salíva se corta. No siendo esta la misma sensación que percibimos comúnmente, sino una en la que notamos que la boca no está lubricada, igualmente es identificada en el postgusto”. “Prefiero no hablar en tal sentido, de mineralidad en la nariz cuando catamos vinos blancos, por el contrario en algunos vinos tintos si lo expreso, sobre todo cuando hayo una nota de pólvora, grafito, que en el vino tinto son más fáciles de identificar y comprender. En este vino blanco, siento que en boca logre expresar mi visión del terruño, aunque percibamos cierta salinidad en el retrogusto; esto puede ser debido a las condiciones de formación del suelo y la brisa salina, la cual cubre las uvas otorgándole a la piel de la misma esa salinidad. Por otro lado en El Elqui no están presente la proporción de carbonato de calcio ni de la influencia directa del mar. Pero si lo comparamos con El Valle de Casa Blanca, estos son destacadamente minerales y el agua de su riego tiene un alto contenido mineral. Finalmente debo informarles que en el Valle del Elqui, Viña San Pedro produce este Sauvignon Blanc y dos líneas de Syrah y Chardonnay. Su suelo está provisto de una composición de arena, limo y mucha arcilla”.
Notas de Cata del Sauvignon Blanc reserva 2011 del Valle del Elqui En nariz además de lo expresado en cuanto a su mineralidad, destaca por su frescura y una expresión frutal interesante, en la cual percibí fundamentalmente el olor a manzana verde y notas ligeras de esparrago fresco. En boca, la primera embestida se expresa con discreta acides, notable frescura, acento salino y frutos como el kiwi, entre otros. Su redondez y equilibrio por igual muy agradables, es un vino que no solamente pudiese ser tomado para armonía o maridaje, sino que incluso bebido solo entre un grupo de amigos.
Acerca del Castillo de Molina Blanc Fumé 2011 Valle de Casablanca “Este vino proviene 100% del Valle de Casablanca, en él hemos pensado entregar más frescor. Hoy en día se está trabajando con el 30% de los vinos fermentados en barricas de roble francés y el resto en tanques de acero inoxidable; para lograr esta característica de mayor frescor y complejidad en el Fumé. El Valle de Casablanca para nosotros sigue siendo muy atractivo en la producción de vinos blancos; ya que este es un valle ubicado al oeste de Santiago. El mismo tiene la particularidad de ser formado totalmente por depósitos de granitos y arcillas, estos debido que hacia el norte de Chile hubo actividad volcánica, que determinó la formación de este Valle, afectando la composición biológica de los suelos, igualmente de Santiago al Sur. En esta área de Chile existe mayor vegetación que rodea al Valle de Casablanca, la cordillera de la costa está presente bordeando al Valle, su acción es determinante”.
“Hemos introducido en El Valle de Casablanca igualmente diferentes zonas para nuestra producción, por otro lado desde hace cuatro años estamos trabajando en viñedos más cercanos a la costa, buscando además de mayor frescor, mayor expresión de aromas cítricos, ayudados por la presencia de la lluvia que aquí es mayor que la de El Valle del Elqui y de temperaturas más bajas. Nuestro proceso de vinificación parte de transportes refrigerados desde la cosecha, los cuales mantienen nuestras uvas a 10 °C. Luego en la fermentación de barricas de roble las cuáles están a temperaturas de 12 °C hasta 15°C, determina que los aromas que destaquen en nuestros vinos sean más frutales… la parchita, notas efervescentes, cítricas, cierta salinidad y manzana verde, por efecto de la fermentación. Mi preocupación como enólogo ha sido la de trabajar en las condiciones naturales que da el vino, basado a su vez en las condiciones naturales de cada origen. Por ello también percibimos notas a espárragos muy suaves, algunas notas florales y de frutos verdes, determinadas principalmente por la temperatura”. No añadimos levaduras extras que puedan producir estos sabores especiales, podrán apreciar que este vino represente de manera correcta los aromas del Valle de Casablanca, e igual un abanico de sensaciones olfativas cítricas como la toronja rosada. Realizamos riego por goteo entregándole a la vid el agua que realmente necesita, identificada a través de herramientas tecnológicas de última generación. Que nos permiten utilizar el recurso del agua adecuadamente, para no perder el frescor en la fruta, por igual utilizamos el recurso del tiempo de cosecha, haciendo las mismas una o dos semanas antes. Esto va a depender obviamente del año, porque existen años en los que no se adelanta la cosecha como en el caso del 2011 debido a que el verano fue más cálido”.
“Antes de pasar a mis comentarios del Winemaker Blend, deseo aclararles por qué el uso de la tapa de rosca o “screw cap”, en nuestros vinos blancos. En primer lugar porque recientes estudios profundizaron acerca de que sobretodo en vinos blancos, se conservan mejor los aromas; considerando primero el efecto de la oxidación en los vinos y una muy buena evolución en los blancos. Igualmente, éste tipo de cierre, permite no tener contaminación por el corcho, normalmente entre el 2% y el 5% de los vinos del mundo, tienen problemas de contaminación por el corcho. Se logra además, un menor uso de los anhídridos sulfurosos, porque no existe contacto con los vinos, además de ser muy fácil de abrir y cerrar”.
“Considerando por igual que un vino blanco no amerita guarda prolongada en botella, lo bebemos rápido, y el screw cap, es una alternativa estupenda, ya que su permeabilidad con el oxígeno es muy baja, a diferencia del corcho, con el cual pueden alcanzarse valores más altos”.
Notas del Castillo de Molina Blanc Fumé 2011 En nariz se percibe a primer impacto su estructura, destacan en sus aromas primarios notas herbáceas y frutales. En boca como lo asegura su importador, resaltan las notas de frutas tropicales, melón, parchita, de equilibrado tenor y persistencia.
Acerca del Castillo de Molina Winemaker Blend 2010 del Valle de Rapel “Éste vino nace en el año 2009 con la idea de que la Viña San Pedro crease una etiqueta un poco mayor al Castillo de Molina tradicional, pensando a la vez en mercados muy especializados. Al comienzo, fue producido para satisfacer al mercado de Corea, en el que el importador cumplía cerca de 60 años importando Castillo de Molina Viña San Pedro. Aunque éste vino crece cada día más en el continente asiático y Estados Unidos, Venezuela es el primer país de Latinoamérica en gozar del Castillo de Molina Winemaker Blend 2010. Corea se manifiesta una tierra de machistas y deseaban luego de 50 años de importación un vino para hombres. Por ello pensaron en una especialidad de Castillo de Molina que fuese más estructurado, fuerte, con mayor posibilidad de guarda y que satisficiera la idiosincrasia Coreana. Luego se sumó Estados Unidos, con pocas cajas al inventario de importación, y para 2010, Tamayo & Cia. en Venezuela, por motivo de su celebración de 109 años, importando a Viña San Pedro Castillo de Molina, se decantó por la posibilidad de lograr por igual su versión para el mercado venezolano”.
“Este nuevo Castillo de Molina Winemaker Blend 2010, proviene del valle de Rapel, como una oferta de su origen para la introducción a nuestro mercado. Sin embargo, este blend está conformado por una selección de las mejores sepas de diferentes zonas, provisto de una destacable acidez para permitir una guarda en botella de 3 a 5 años, y disfrutar así del mejor momento. Diría que es un vino que tiene notas de Syrah, frutas negras, confituras, moras, grosellas. Hijo de los suelos más arcillosos, a los que se le ha aplicado calicata a un metro de profundidad. Distinguidos por ser de fácil porosidad y su roca madre, es más bien angulosa, no redondeada como la que existe en el Valle del Maipo”.
“En la boca se perciben taninos bastante redondos, un buen nivel de concentración, acidez jugosa, largo final, generoso. El vino que estamos degustando, apenas tiene dos años en botella, fácilmente puede ser guardado por dos o tres años más. En éste momento, aún es un vino bastante joven. Las uvas contempladas para su selección, fueron: Cabernet Sauvignon, Syrah del Valle de Rapel y Cabernet Franc del Valle del Maipo. Es un vino para maridar con carnes maduras, rojas, cordero de caza, jabalí o ciervo. A la vez es un vino profundo, elegante, de taninos suaves”.
Notas del Castillo de Molina Winemaker Blend 2010 del valle de Rapel Me permito considerar, antes de exponer mis apreciaciones, que el origen de éste vino “del Valle de Rapel”, surge por una decisión del enólogo, para vender más su potencialidad frente al mercado mundial y por considerar que la expresión de éste vino, es más parecida al valle de Rapel. Esto se aclara, por las mezclas y el origen de cada cepa que lo componen. Otras consideraciones que me parecen notables, es que estamos frente a un vino, que lo estimo más en nariz que en boca, obviamente debemos considerar que aún le falta guarda en botella, por lo menos 3 años más. Sin duda alguna interesante, porque además de ser el primer blend de Viña San Pedro, muchos coincidimos que se trata de un vino ya hecho y nos pareció probablemente un cambio en la filosofía de Viña San Pedro. Sobre todo si aceptamos que Castillo de Molina se caracteriza por ser exitoso, al ofrecernos un estupendo vino que ya se puede beber. Con respecto a la acidez percibida, no estoy tan seguro de que sea suficiente para una guarda en botella, tan prolongada.En nariz su expresión estructurada destaca en primera nariz por el Syrah, las confituras y esa nota a dulce de ciruela. Luego al abrirse aún más, otras notas distinguimos, chocolate, cuero mojado, especies, frutos secos, muy expresivo aun siendo joven. En boca, comprobamos que amerita guarda en botella, destaca un amargor poco agradable, taninos ciertamente suaves, acidez, notas a frutos en conserva y torta negra, lo que me hizo sentir más al Syrah…final persistente y algo robusto…esperaré a una segunda degustación…
Platillos en armonía para un sublime maridaje Realmente el trabajo chef Ketty Z., especialista en catering creativo bordeó la excelencia. Degustamos 6 pasa bocas, de extraordinario nivel, destacables en estructuras, sabor, investigación y mucho de la seducción femenina, estos fueron:
1. Espárragos de Mérida con sal negra de Tahití y una crema de nueces. Deliciosos los espárragos, pero en la intención de armonizar con el vino, estos se opacaban, no se sentían.
2. Ceviche… para mí la mejor armonía para el Sauvignon Blanc reserva 2011 del Valle del Elqui. La artística presentación, el equilibrio de acidez, estructura y suavidad del ceviche de corvina, los vegetales en balance y la sorpresa escondida, de una mouse de batata, realmente nos brindaban en la boca, un delicado contraste, que permitía destacar en el vino todas sus propiedades.
3. Rol de salmón Grav Tax con pasta de maní, para el Castillo de Molina Blanc Fumé 2011. Nuevamente la armonía se hizo presente, ambos vino y platillo, expresaban su intensidad. El contenido graso del salmón, destacaba, para sensibilizarnos con cierta nota dulce del vino. La frescura y sabores en comunión, nos brindaban una lectura de acento tailandés.
4. Risotto con pargo al hinojo, para el Castillo de Molina Blanc Fumé 2011, aunque delicioso el platillo, con éste vino no percibí unión, sino un profundo contraste, al punto que opté por dejar reposar el vino y continuar el platillo.
5. Pequeños Sandwhices de Manchego y jamón serrano, para el Castillo de Molina Winemaker Blend 2010 del valle de Rapel, nada sobresaliente.
6. Tayline de cordero con almendras, en éste caso el Castillo de Molina Winemaker Blend 2010 del valle de Rapel, logró expresarse en boca con aromático acento. El juego con las especies, armonizaba estupendamente, con las notas propias de Syrah, cepa que para mi gusto, era la más definida. El dulzor de las almendras, algo de pasas, nos brindaban muy buen equilibrio en boca. 7. Dos postres sorprendentes…cada uno una experiencia repetible muchas veces….
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