Por: Julio César Alcubilla B.- 

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Barcelona, vino para quedarse en mi cultura gustativa, en ésta entrega voy a referirme a mi experiencia en el Restaurante Mordisco, ubicado en  Passatge de la Concepció, 10 08008 Barcelona- España 
 
Desde su llamativa fachada, engalanada con un grafiiti, pleno de vocablos gastronómicos, el recorrido no menos tentador por un pasillo colmado de delicatessen y memorables productos selectos, que el cliente puede llevarse para cocinar en casa, además de que muchos de ellos sirven como base de la elaboración de los platos de la cocina del restaurante. Las Hortalizas frescas, quesos y conservas, que nos invitan no solo a provechar sus aromas, sino que irremediablemente nos invitan al consumo, pues parecen joyas, en un mostrador gastronómico…  
 
Accedemos luego de ésta selección, de pleno al restaurante, ubicado en una antigua casona barcelonesa, cuyas paredes albergaron el gran sabor de sus antiguos dueños, una familia catalana arraigada a los sabores de su tierra, coleccionista de grandes recetas. La distribución de éste restaurante, su color mediterráneo, su claridad, pulcritud, y minimalista concepto del espacio interior, preserva el estilo de una solera casa señorial, recibiendo al comensal para disfrutar.
 Comencé mi degustación de pinchos, con una tortilla que tiene historia;  según lo que me contaron unos amables habitué del lugar, el chef Senén González, del Asador Sagartoki, es reconocido por haber ganado en el 2004 el concurso de tortillas de papas. Contaba para aquel entonces, con un equipo dedicado a preparar tortillas de papas, en nada más que simultáneamente en sus 40 fogones. Éste decidió  comercializarla congelada, lista para dorar en casa.  La probé, realmente excepcional y sorprendido quedé, pues en la tienda de Mordisco la vendían. La preferí comer, salpicada de pimienta roja y verde, aceite de oliva extravirgen y un pisado de tomate fresco de temporada.  
 
 Luego no pude obviar los blinis de salmón ahumado de Carpier, el que elabora el señor Carlos Piernas reconocido en la Península Ibérica y el resto de Europa, como el fundador de la empresa CARPIER; especializadas en salmón ahumado de alta calidad. El plato por igual estaba provisto, de una no menos deliciosa entrada; los huevos poché en salsa tártara y los blinis al caviar. Un gran detalle y destacable oferta, pues los suaves blinis de mantequilla, resaltan notas de avellanas y frutos secos, potenciando así  lo salobr del caviar. Éste maravilloso plato, cuesta 13 euros, es decir alrededor de 140mil bs., Bajo mi punto de vista, una inversión por demas justa. 
 
Y por tratarse de mi segundo viaje por éstas tierras, no pude olvidar pegarme al terruño del Penedés y al Gran Juvé y Camps 2008, un cava potente, sedoso, delicado, provisto de un lenguaje en cata, que demarca su riqueza, frescura y robusta complejidad y elegancia.  
 
Les invito a degustar entre gráficas.
 
 
 
 
 
 
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